dimarts, 20 de desembre de 2016

Cuando a días sí a días no ...Ser responsable el fin de semana



Cuando hace ya unos cuantos años, se me propuso ser responsable de Enfermería los fines de semana, la propuesta me sorprendió, me
halagó (mentiría si dijese lo contrario) y me atemorizó a partes iguales.
No tenía experiencia previa en gestión y confieso que me lancé al ruedo con 20 horas de formación y muchas dosis de entusiasmo bajo el brazo. Así fue como a los pocos días advertí en seguida que aquello necesitaba de muchas cosas más…
Porque, gestionar no es para nada tarea fácil, y liderar a personas que entre semana son tus compañeras de planta, hace que el trabajo esté siempre en una línea muy sutil, por la que has de intentar caminar hasta conseguir habilidades de funambulista.
Y en ello estoy. Cada quince días, paso de llamarme Cris, a ser toda una suerte de nombres que me han ido adjudicando, la del busca, la telefonista, la cortafuegos, con el paso de los años la jefa, y como me identifico yo cuando me presento a algún paciente o familiar, la responsable de Enfermería del Fin de semana.
Aunque detrás de todos esos adjetivos, siempre he defendido la permanencia de Cris, porque si bien es cierto que este doble papel, sobre la mesa, puede parecer un arma de doble filo, (y en muchas circunstancias lo es...) tiene también un lado favorable: la cercanía, la empatía con tus compañeros por vivir entre semana, las mismas situaciones, los mismos problemas, el conocerlos por trabajar con muchos de ellos desde hace tiempo. Y ese factor llevo años intentando que no se vuelva contra mí, sino que camine a mi favor, aunque en algunas ocasiones no lo consiga...El funambulismo requiere de entreno constante, y cualquier traspiés, te puede hacer caer a un lado u otro….
Recuerdo las palabras de una persona con la que he tenido el placer de coincidir en dos periodos formativos: “¡No intentéis agradar a todo el mundo, no lo conseguiréis “, que razón tenía!
Con el tiempo lo he ido entendiendo y aprendiendo. La verdad es que, en muchas ocasiones, por cuestiones de organización, o de manera imprevista has de tomar decisiones que sabes de manera positiva que no van a gustar a alguien. ¿La solución? la respuesta perfecta si es que existe, yo aún no la sé, así que parto de la sinceridad, de la comunicación, y del respeto hacía ese compañero, porque en definitiva formamos un equipo, en el que cada pieza es necesaria y de igual importancia. Y le informo del cambio suponiendo que si sabe que hay un motivo no se sentirá solo una pieza a la que se mueve sin más.
Trabajar en un Hospital, que no dispone de un Servicio de Urgencias, supone que eso de la atención continuada de los centros de nivel III, donde el ritmo en cierto modo no varía, no lo vivamos, al contrario, percibimos de manera palpable como la actividad se reduce, y la que se mantiene se reparte entre los pocos que quedamos.
Porque trabajar un fin de semana siempre tiene un no sé qué de diferente, que empiezas a percibir cuando abres los ojos en casa ....
Hasta la calle sabe que la semana está en sus días más festivos, lo notas, sobre todo si cuando caminas por ella quien te acompaña es el sol a medio salir y el ruido de las palomas.
Ya en el metro, vamos en el mismo vagón, los que estamos recién despiertos y los que aún no han ido a dormir en una curiosa mezcla, sin molestarse los unos a los otros.
¡Y al llegar al Hospital, el parking casi vacío, el vestíbulo amplio como una pista de baile, y el ascensor libre!! Te dejan claro que sí que los fines de semana el Hospital cambia.
Mi Hospital los fines de semana, se convierte en un pequeño mundo, lleno de espacios silenciosos, pasillos a media luz, que quedan compensados por las zonas donde la actividad no entiende de lunes o de sábado, en donde el curar, el hacer camas, el tomar constantes, correr por una urgencia, compartir material entre plantas, ir a ayudar a los compañeros en una contención mecánica, conviven de igual manera, que poner cubos por unas goteras o desatascar un tubo de ropa.
Y aunque estaría mintiendo si dijera que algunas de estas situaciones son en algunos casos mejorables, eso no impide que cuando ha pasado todo se saque de no sé dónde la capacidad de reír, de compartir un café, y seguir adelante.
Y yo contenta y agradecida, de que compartan esas risas conmigo, en realidad que puedan compartir conmigo lo que necesiten. Y no es que sea la “colega “, creo que ellos lo saben. La cercanía no se ha de confundir con el “coleguismo”, otra línea sutil…
Y con los años, tal vez porque yo he ido creciendo, el equipo se ha ido rejuveneciendo, y en algunos casos, son más jóvenes que mi propia hija, así que a veces tengo delante a una persona que rinde como un adulto, pero a la que hay que ir guiando porque hace nada era un niño.
Con ellos, hablo de la importancia de aprender preguntando y observando de sus compañeras veteranos. La transmisión de la experiencia sobre el terreno en nuestra profesión es muy importante. Y en sentido inverso, implico a las “veteranas” a guiarlos. Como siempre el equipo no se construye sobre un papel, que también, se va creando, tejiendo, con pequeñas acciones, que van creando un entramado, una unión.
Esa unión, en esos días en los que somos pocos, para muchas cosas es básico. Quien no lo vive tal vez no lo entienda, pero para nosotros el ir “todos a una “nos implica de verdad a todos, yo incluida, y es la base para que todo ese micro mundo funcione.
Y es que si he acertado en alguna ocasión ha sido gracias a la ayuda de mis compañeros, a saber, escucharlos y hacer caso de sus consejos y nunca dejaré de estar agradecida por su generosidad delante de mis muchos errores
Todos los equipos son buenos y ante los cambios te adaptas, pero lo cierto es que todos los compañeros que han estado a mi lado estos años ocuparán un lugar especial siempre. Los admiro, y no saben cuánto, hemos pasado por mucho y lo hemos superado siempre y el mérito ha sido de ellos.
La Blogosfera me regalaba hace poco un proverbio de Lao Tzú “Para dirigir personas, camina detrás de ellas”, sabias palabras para seguir trabajando, pues para poder escuchar a las personas con quien trabajas, saber que piensan, como se sienten, o si esa unión sigue o se está rompiendo, has de “verlas “y para ello has de ir detrás …….
O eso creo, porque aún me queda muchísimo por aprender ...

Dedicado a todos y todas las compañeras que han compartido conmigo un sinfín de "findes", ellos saben quién son ....