dijous, 23 de febrer de 2017

La espera que desespera.La soledad en la camilla de quirófano

Una de las situaciones que suelen recordar de manera poco agradable los pacientes, una vez intervenidos, es el momento de soledad en la camilla de quirófano mientras esperan a la inducción anestésica.
Como ellos mismos explican, el ver al personal ir arriba y abajo, preparándolo todo, estando ellos quietos allí, como espectadores de primera fila, les da un tiempo, aunque sea escaso , de pensar, ya no sólo en su intervención, sino en su familia que saben está fuera del recinto quirúrgico seguramente con un alto grado de angustia, lo que no ayuda a bajar su grado de ansiedad que de por sí ya está elevado por su situación.
Todo ello les crea una sensación de angustia que les puede llegar a provocar el llanto que si pueden aguantaran, al saberse rodeados de extraños.
Estudios recientes , determinan que el 42.6 por ciento de los pacientes tuvo miedo a morir en la cirugía; el 31 por ciento pensó constantemente en la anestesia antes de la operación; el 21.3 por ciento tuvo miedo a permanecer consciente y el 10.6 por ciento a despertar con secuelas. La inminencia de una intervención quirúrgica pone a cualquier persona en un lugar de exposición muy particular, y por eso, es necesario pensar de qué manera valoramos el estado psicológico del paciente. Lo cierto es que a veces se considera poco.
Los instantes previos a una operación "son momentos fuertes".El hecho de que la persona va a permanecer inconsciente y con su cuerpo desnudo y expuesto; el miedo a sufrir dolor o a posibles complicaciones; el ritual de la despedida cuando vienen a buscar al paciente para llevarlo al quirófano... todos estos elementos esconden una carga afectiva muy grande, por eso es necesario pensar cómo pueden minimizarse en lo posible.
Lo que es cierto es que el recinto quirúrgico, envuelto en su esterilidad y donde lo metalico reina por casi todos los rincones parece un lugar donde todo haya de ser frio .....
Pero no, dentro de él hay un grupo de profesionales que para nada tiene que ver con la frialdad.Y entre ellos la Enfermería ocupa un lugar muy importante.
Y es que ante ese miedo y soledad, como enfermeros podemos  aliviar la ansiedad del paciente, transmitirle la información necesaria que facilite su enfrentamiento a la intervención con más seguridad y menos temor.
Varios artículos nos hablan que la ansiedad valorada en la visita pre -quirúrgica no variará mucho el día del ingreso.Valorando a la vez que el paciente tomará el tratamiento ansiolítico pre-operatorio.
Pero cuando llega el día de llegar al Hospital, y el paciente se ve vestido con la bata, esperando a veces mucho más de lo previsto, su mente le regala una serie de pensamientos a cual mas estresantes, resistentes a cualquier pastilla.Por lo que cuando el ruido de la camilla anuncia que la operación es inminente, su principal sentimiento seguramente es la de marchar corriendo.
Es por eso tan importante una recepción en quirófano teniendo en cuenta el factor humano, pero luego una vez dentro, aunque la dinámica del recinto quirúrgico en muchas ocasiones lo dificulte, hemos de ir observando a quien espera.
Observar sí , porque en la mayoría de las ocasiones las miradas o las expresiones nos dirán más que si preguntamos directamente como se encuentra ? ( ya se sabe que los ojos nunca mienten,ni tan siquiera a alguien a quien acaban de conocer ...).
Aunque no sólo es trabajo de los compañeros de quirófano, Como siempre el cuidado del paciente es resultado del trabajo de un equipo mustidisciplinar. Porque antes de que las ruedas de la camilla corran hacia la habitación, como enfermeras de planta podemos valorar y ayudar a disminuir si cabe ese temor.
Si una Tensión Arterial elevada nos da una señal de alerta, también nos la tiene que dar una cefalea que ha aparecido al cruzar la puerta del Hospital, la falta de sueño la noche anterior, o un cambio de temperatura corporal pasando del frío al calor, si signos de fiebre.
No nos podemos quedar sólo con la utilización de los conocimientos técnicos.La sensibilidad, será una herramienta única para percibir aquello que no se dice con palabras pero se expresa con el lenguaje de las emociones.
De esta manera, seguramente no podamos eliminar el miedo o la inseguridad  ( el temor a lo desconocido es un sentimiento normal ) pero sí en cierta manera hacerlo más llevadero.Lo que se puede expresar, y el sentirse acompañado y escuchado siempre ayuda .....