divendres, 8 de desembre de 2017

Rompiendo el ritmo de la Rapidez, para marcar el de los sentimientos.

Desde que suena el despertador cada mañana, parece que un mecanismo se enciende en alguna parte de nuestro cuerpo y ya empezamos a ir rápido. Nosotros, nuestros vecinos, la gente con la que nos cruzamos por la calle, la que entra en el metro con el miedo de perder el tren, como si perdiéndolo se le fuesen unos minutos de vida.
Rapidez que se ha instalado en nuestra vida, en la sociedad, en la educación...y en la salud. Hay que agilizar, recortar tiempos de espera, diagnosticar rápido. Cada vez población más envejecida con varias patologías, cada vez patologías que tienen en la rapidez a su mejor aliada.
Y así es como hablamos de detección precoz, de prioridad, de Unidades de diagnóstico rápido.
Porque la rapidez es con lo que convivimos cada día estamos ya tan acostumbrados a ella que ni la notamos.
Pero esa rapidez que es la gran solución a los procesos y los diagnósticos y que celebramos, cuando quiere mandar sobre la persona, no siempre gana. Y es que en alguna casa cuando el despertador suena el cuerpo se mueve al ritmo que él decide.
Cuando Ana llegó a la unidad, ya la esperábamos, en su historia, un cartel, UDR (Unidad de Diagnóstico Rápido), una de las varias siglas que existen en el Hospital y que al final necesitarán de un folleto explicativo para los recién incorporados.
En el caso de Ana la Rapidez regía su ingreso. Rapidez, al llegar, a practicar pruebas a visitar, a diagnosticar y a altar. Todo ello con el objetivo de disminuir el tiempo de espera que conlleva la realización de pruebas diagnósticas de forma ambulatoria. Y el resultado se espera satisfaga a unos y otros.
Pero como siempre, nosotros no trabajamos con papeles (que también) sino con personas y al momento de conocer a Ana, supimos enseguida que los más de 250 kg que su cuerpo movía no casaban demasiado con el concepto de rapidez.
Una rapidez no contempló la ausencia de sillas de ruedas adaptadas para ella en el momento del ingreso, por lo que tuvo que ser subida a planta en una cama.Una rapidez, por lo tanto que en su agilidad de tramite no pensó en cuidar la imagen y la comodidad hacía quien iba dirigido.
Al día siguiente le ofrecimos ayuda para la higiene, en nuestra vorágine de las mañanas todo son altas ingresos, higienes camas ...Rapidez. Ana la rechazó de forma amable, ella vive sola, y me explicó que ya  conocía a su cuerpo y que a su ritmo ella iba haciendo. Ana había desarrollado su autonomía a partir de su limitación y defendía su ritmo y su dignidad.
La rapidez quedaba en su puerta.
Prueba tras prueba, llegó la tarde antes del alta en la que también esa rapidez se apropió de los resultados y de la forma en como llegaron a ella, claros, sinceros, concisos , rapidos...
Sola y con toda una tarde por delante supo que ese abdomen de dimensiones por encima de cualquier media tenía el suficiente espacio para albergar una desagradable e inesperada sorpresa en su útero, que hizo que se programara un traslado al S de Ginecología del Hospital vecino de forma rápida, Otra vez la rapidez, que entiende de efectividad. de beneficio, pero poco de empatía ...
Cuando hablé con Ana la mañana del Alta estaba ya saliendo de la ducha, aquel día había dejado entrar a la rapidez en su espacio. (el traslado era a las 8:00).
Pero esa rapidez burocrática que no mira personas, falló. Las ambulancias adaptadas a personas con sobrepeso no iniciaban servicio hasta las 9:00, así que el ritmo de Ana ganó esa pequeña partida a la rapidez. Aquella mañana desayunó tranquila y al llevarle los informes aprovechó para trasladase su agradecimiento a las compañeras por el trato con ella., por entenderla, por sentirse aceptada, por facilitar en lo posible que estuviera cómoda.
Cuando marchó le dije lo que hace poco me prometí no decir más " ya verás que todo irá bien ", y nos dimos un abrazo, algo que pienso seguir haciendo tantas veces como mi corazón o mi sentimiento me lo pidan.
Ana es una de las personas más dulces, fuertes, y con una dignidad que la hacen andar al ritmo que su cuerpo marca.
Como ella me dijo " yo llego a todas partes, solo necesito ir parando de vez en cuando “, Actualmente a veces parecemos esclavos de la rapidez, Ana la utiliza cuando quiere. Conoce su limitación física y de ese conocimiento ha construido su ritmo de vida y su velocidad de movimiento
La Rapidez agiliza, beneficia, da oportunidad a ganar al tiempo que roba la enfermedad. Porque no somos nosotros los que le robamos unos minutos para ganar en relación, escucha...Empatía.
Ella va a tantas revoluciones que no piensa demasiado en girar la cabeza y mirar a quien deja detrás.Y ese quien es una persona ...